diumenge, 31 de març del 2013

Me abro.

Llegas a su casa, y pareces nueva. Te envuelves entre las risas del ambiente pero realmente algo no va bien. Borrachos en los sofás y con caras de ángeles, lo típico. Mi amigo jugando con el vino barato, a hacerse daño, mas bien a hacer. Y ella jugando a ser deseada, dice tener miedo a ser querida, ella sabe que no. Sabe que simplemente nadie la va a querer, y por ello se esconde.
Cojo el pasillo, y me dispongo a verle y entro a su habitación, está ahí expuesto cual cuerpo sin alma. Mi único deseo en ese momento cuidarle, darle la vida, y abrazarle. Odio verlo así. Lo odio de verdad. Putas drogas. Aunque se siente bien, se siente fuera del mundo, en su propia mente. Un viaje inexplicable. Así se siente seguro de decir que me quiere, y que es feliz a mi lado. Le quiero. Me quiere. Y el amor es libre. Muchas veces no sé que sentir, si odio o amor, si alegría o tristeza. Ni si quiera sé si tengo que estar aquí. Sólo quiero irme fuera, lejos. Seguramente necesite perderme en mi mente durante meses, incluso años y así por fin, encontrarme. O no.
No consigo entender la penúltima noche del mes de marzo, lo juro que no consigo llegar a entenderla. Confesiones a corazón abierto, tema aparte.
Todo es tan ambiguo... Las cosas no suceden porque sí, o por lo menos eso creo. Tengo una cosa clara y es que hay que decir que, cuando tenga el cuerpo sin vida, sin alma, sin ganas, yo seré su puta alma, yo seré su vida, y sus ganas. La que le va a cuidar. Le quiero, le adoro.

diumenge, 24 de març del 2013

Es más, me cago.

Algún día, que no se te haga raro dormir en otra ciudad. Quizá pasemos ahí la noche. Tal vez. ¿Quién sabe?
Hablamos de cosas obvias siempre. Nunca nos hacemos a la idea de que algo realmente va a suceder. Y cuando sucede, pensamos que es imposible. A lo mejor al tenerlo en tus manos tienes dos caminos, arroparlo y no dejarlo ir, o por miedo, dejarlo escapar. Miedo a qué? A quedarnos atrapados a eso que hemos deseado tanto, a lo que queremos realmente, que nos da fuerza para seguir. Miedo, miedo y miedo. Puto miedo. Estoy arta de tener que estar caminando por la calle y tener miedo. ¿A qué? ¿Y por qué? No queremos amar por miedo a ser dañados. Pero somos muy listos queremos que nos quieran a toda costa.
Es muy fácil decir: yo paso absolutamente de todo. Es más, me cago. Típica frase que nos quema por dentro porque realmente no nos la suda. ¿Y qué hay que hacer? ¿Arriesgarse y que luego te den la hostia de tu vida? No seré yo la primera que se de la hostia, siempre queremos que sea el otro, porque no queremos sufrir, y por ello somos bordes, asquerosos, y despreciables. Para que nos odien y así no sentirnos culpables de nada, porque lo merecemos, es decir, tienen motivos para que nos odien.
" Ni tu tan princesa, ni yo tan hijo de puta" . Y esto es así, creo sinceramente que nadie es perfecto. Y por ello es mucho más fácil culpar a quien parece el tonto de la película. Pero no típica película de Disney, no.
Hablamos de que vamos en busca de la felicidad. Y por qué tener que buscar algo? Si somos tan despreciables e hipocritas de poder pasar de una persona y, no mostrar sentir ninguna pena, ¿por qué no somos capaces de pasar en buscar la felicidad?

Somos débiles, tan débiles que nos es necesario perseguir algo para poder subsistir. Y así es. Tenemos que llegar a decir soy mejor que alguien para encontrar dicha felicidad. Recuerdo consuelos como: piensa que hay gente peor que tú. Y es patético pero eso, nos aliviaba.
¿Qué nos queda como personas? ¿Qué tipo de moral tenemos?

Yo sólo escribo, también soy una inepta más. Pero como vosotros.

dilluns, 11 de març del 2013

El mejor escondite.

Cada tontería suma. Y así todos los días. Cuando eres pequeño te preocupan cosas como; encontrar el mejor escondite para no ser pillado, ver los dibujos hasta altas horas de la noche, jugar durante horas y horas, y nunca hacer lo deberes.
Es guay.
Realmente aunque maduremos y nos salgan canas, o arrugas, perseguimos lo mismo.
Las grandes diferencias que nos encontramos, es la línea divisoria la cual esta unida con madurar y crecer.
Nos incrementan desde que nacemos que conforme vas creciendo, empiezas a tener conocimiento y así poder razonar, nos hacemos cultos y dejamos de ser ignorantes vaya. Por esta misma regla de tres, dejamos atrás ilusiones, sueños, creencias.. y un grandísimo etcétera, o eso nos hacen creer.
Yo opino que no. El otro día busqué fotos de carnet mías, y las uní desde que tenia 2 años hasta los 18, y, en el único momento que perdí la sonrisa fue cuando estaba en 3º y 4º de la ESO. No viene al caso, y por ello no diré las causas. Pero si diré que sigo teniendo la misma sonrisa a pesar de haber crecido y haber adquirido conocimientos y habilidades propias de una persona ya adulta.
Ya que es así como se me considera en la sociedad por tener 18 años, vaya manera de discriminar.
En fin, soy una niña de 18 años, metida en un mundo de rarezas malvadas que trata de huir de su aterradora vida, la cual la incertidumbre le ha llevado a estar donde está.
Sólo bromeaba. Soy feliz a pesar de ser "adulta", no he dejado atrás las cosas que quiero, y una de ellas es no ser pillada. ¿Sabéis por qué?
Porque tengo el mejor escondite del mundo, mi mundo, mi mente.

dijous, 24 de gener del 2013

Día productivo

Suena el despertador, maldices tu vida, y así comienza el día, te levantas. Y vas al baño, luego,
entras a la cocina a preparar tu desayuno "especial" -el de todos los días y a la misma hora-.
Momento de reflexión mientras lees la caja de cereales, y es así no pasamos el día entero mirando lo que podemos comer, y lo que no, eso ya es rutina diaria. Miras el despertador y te das cuenta de que, falta poco para hacer de un día normal, un día productivo, llegas a clase y ves como se pasan las horas, y en el recreo unas risas, y entre desperdiciar las horas, y la indiferencia, quizá aprovechamos el 5%, pero se nos van las horas. Pues llegamos a casa, llenos de conocimiento a exponer, cual libro abierto bien dicho así.
Nos sentamos y volvemos a ver pasar la horas, en el ordenador, viendo la tv, y supongamos que leyendo o incluso haciendo deberes o estudiando. Llega la hora de cenar y qué hacemos, sentarnos, cenar, e irnos...
Después nos pondremos el pijama y así concluiremos nuestro día metiéndonos en la cama.
Pensando de que sí, hemos hecho muchas cosas. Y hemos tenido un montón de relaciones interpersonales, pero no nos hemos fijado en nada. Ni que hoy nuestra compañera estaba muy contenta, que un profesor esta de baja desde hace semanas y cuando viene se le pone malas caras,  o también, el no agradecer tener siempre la comida caliente en la mesa. Vivimos en una constante monotonía que mejor, que poder hacer más fácil y más feliz la vida. No sé, seré una inepta más. Pero una persona muy importante me dijo; " Recuerda: que nunca serás más joven que hoy ". 
No hagamos una vida monótona, y que cada día sea productivo realmente.

diumenge, 13 de gener del 2013

Los sentimientos.

Como esa fórmula aplicada que nunca nos salió. El gran problema de matemáticas que desquicia nuestra mente. Que nos hace estremecer. Algo que crees tan imposible que desistes, y lo tienes como imposible.
Aunque ya se sabe, "no hay amores imposibles, si no, amores improbables". Aplicado en todo. Tomándome un café un día, una pequeña frase me marco la vida, y esta fórmula es aplicada a día de hoy, dice así; "Ofrecer amistad a quien pide amor es como dar pan a quien tiene sed". Se dibujó una sonrisa en mi cara, de tan cierto que era. Verdad, puta y jodida verdad. Me planteo si realmente la vida es así de injusta o somos unos hipócritas. Me encuentro en un estado obsoleto. Soy una loca más entre cientos, pero feliz.  Nada es justo, a la vez que merecido, o si? Realmente nos ayuda Dios, o tenemos la fuerza del universo, quizá sea el karma, llamemoslo X. Pero los sentimientos son así. Y que estarás comiéndote la cabeza por aquello que no fuimos, y lo siento.
Así es. Nadie muere virgen, alguna vez a todos nos folla la vida. Y aprendemos. O no.
Por eso digo que la vida da muchas vueltas. Sea destino, sea Jah, Dios, o el Karma. Nos volveremos a ver pronto, en el parque, en la biblioteca, en el Juanita o en tu casa.
Te quiero amigo.

Lo vi llorar.


Nos pasamos la vida entera maldiciéndonos por no ser lo que pudimos ser y quienes fuimos. Creando ilusiones y viviendo esperando el futuro, todos tenemos un objetivo en esta vida, ya sea un abrazo o un título el cual poder colgar en la pared. Mi meta siempre ha sido la sonrisa de la gente, no hay nada más bonito que ver la felicidad ajena, o sí, la de los nuestros. Odio el ya "vendrán tiempos mejores", y por qué no ahora?
Siempre hemos de esperar a que el "destino" nos sorprenda y para qué? Como sumisos aceptamos lo que nos depara el futuro, y ya está. 
Muchas veces nos derrumbamos sin más, porque ya ni tienes fuerzas de nada. Y sientes que por las manos se te escapa la vida, y sólo nos queda aceptarlo, sin hacer nada más, porque es.. "lo que toca". 
Y me niego.